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Mirar la realidad desde el corazón y verla con esperanza

A finales de agosto, Runita Borja, salesiana, Consejera General para la Pastoral Juvenil del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora, nos dirigía a todos/as los/las educadores/as un escrito en el que destacaba cómo esta pandemia que hemos vivido y que todavía está entre nosotros, ha afectado de manera lastimosa a aquellas personas que viven en situación de mayor vulnerabilidad. Nos invitaba con acierto, desde su experiencia y conocimiento de la diversidad mundial, a realizar una lectura creyente y esperanzada sobre la realidad, y nos ofrecía ocho «sugerencias sobre cómo seguir viviendo y dando esperanza a los niños, adolescentes, jóvenes, familias, especialmente a los más pobres y vulnerables.»

Con este objetivo nos hemos vuelto a poner en marcha todas las Plataformas Sociales de las Salesianas, porque este año, más que nunca, vamos a cuidar la vida. Os ofrecemos una relectura de estas sugerencias para que en algún momento podamos repensar lo que estamos haciendo y lo que vamos a hacer con esperanza ante las situaciones que la COVID19 nos plantea.

UNO. «Actuar como comunidad»

Hacer las cosas conjuntamente como grupo de educadores, con la complicidad de los menores y de los adultos que participan en nuestros proyectos y con la colaboración de las familias. Identificar entre todos, a partir de la experiencia vivida, cuáles son las prioridades y las respuestas que debemos dar para poder resituar nuestra propuesta en el nuevo contexto de crisis social y económica.

DOS. «Coordinación y puesta en común de recursos»

Poner en común y optimizar los recursos de los que disponemos. Compartir los recursos humanos (profesionales o voluntarios/as), los recursos materiales (espacios y equipamientos) y los recursos funcionales (actividades, campañas o iniciativas), con las otras plataformas de la casa y con las otras entidades del barrio en el que estamos.

TRES. «Regresar a lo esencial a nivel personal y comunitario»

Retomar las reflexiones realizadas estos meses atrás durante el confinamiento, en las que todos, de una manera u otra, nos preguntamos qué es lo realmente necesario e importante en la vida. Plantearnos si realmente nuestros proyectos están acompañando procesos y ayudando a encontrar sentido a las personas más vulnerables, o son una simple oferta de actividades. Decidirnos a incorporar en ellos, antes de que sea tarde los ODS.

CUATRO. «Acompañamiento de jóvenes y familias, acompañamiento mutuo, entre jóvenes y entre adultos educadores»

Si hay una herramienta salesiana válida para este tiempo tan complejo que estamos viviendo es el acompañamiento. Que nadie se sienta solo/a ante la duda o el miedo, que todos podamos encontrar una mano amiga que nos sostenga, que tengamos alguien que nos escuche y nos ayude a pensar y decidir. Tenemos la posibilidad de concretar en cada grupo nuevas formas de acompañarnos que no encuentren ni límites de distancia, ni de cultura, ni de edad.

CINCO. «La obediencia a la normativa y la implementación de protocolos y medidas para prevenir el contagio»

De manera responsable hemos puesto todos nuestros esfuerzos en redactar e implementar los Planes de contingencia en cada centro y en cada proyecto, y no vamos a bajar la guardia en mantener las medidas preventivas porque lo que más nos interesa es la vida. Estamos poniendo todo nuestro empeño en favorecer los hábitos básicos de prevención, y tanto los/las menores como los adultos están respondiendo muy bien. Vamos a mantenernos así.

SEIS. «Evangelización a través de las redes sociales»

Durante el confinamiento hemos utilizado las redes sociales para mantener el contacto con los destinatarios de nuestros proyectos y para llamar a la solidaridad. Tenemos que seguir usando estos canales para transmitir un mensaje de esperanza y confianza en la humanidad, para canalizar la solidaridad con los más vulnerables y para reclamar la justicia y la paz. La Buena Noticia de Jesús puede llegar a muchos si usamos con creatividad y acierto las RSS que tenemos a nuestro alcance.

SIETE. «Formación y desarrollo de otras habilidades»

La gran crisis económica que ha traído esta pandemia ha llevado a muchas empresas a reinventarse de la noche a la mañana. Nosotros/as como educadores/as también lo hemos dado todo estos meses en los que no había presencialidad. Pero necesitamos seguir formándonos en todos aquellos ámbitos que nos permitan seguir estando en contacto con las personas: nuevas tecnologías de la comunicación, artes escénicas, trabajo por competencias, habilidades para la vida… y esta formación también debe extenderse a los participantes en nuestros proyectos, para que puedan afrontar con la mayor competencia posible la nueva realidad que se les plantea. Estamos llamados a reinventarnos y reinventar nuevas fórmulas que den respuesta a la nueva realidad y a las nuevas necesidades.

OCHO. «Atención educativa para dar respuesta a la situación de niños, niñas, adolescentes y jóvenes»

Hemos tenido noticia de cómo durante estos meses las personas que ya eran vulnerables han vivido situaciones de mayor vulnerabilidad dentro del propio hogar. Se hace urgente seguir protegiendo a los menores de abusos y de cualquier tipo de violencia, tanto la que puedan sufrir a través de las redes sociales o internet, como de aquella que viene de entornos que deberían ser seguros, como su familia o su escuela.

Si miramos la vida desde el corazón podremos verla con esperanza, porque descubriremos que, en medio de esta situación tan compleja producida por la COVID19, la semilla del amor sigue creciendo calladamente en cada gesto, en cada persona que es capaz de descubrir en el otro un/a hermano/a a quien respetar y amar.

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