Resolución 1325: Mujeres, paz y seguridad
26/11/2020Creatividad, esfuerzo y pasión en el servicio
10/12/2020Aprendí a trabajar por y para ellas, historia de vida personal y profesional de Mª Sandra Pérez, pedagoga y educadora del Centro de Formación.
Hace casi 20 años que empecé a trabajar en el centro. Estudié Pedagogía y me dieron un título muy bonito en la universidad, pero llevo una educadora salesiana dentro que sigue estudiando todos los días, y ese es mi mejor título. Pertenezco a un grupo de educadores y educadoras, el equipo educativo del Centro de Formación. Es un equipo muy diverso, donde todos aportan y ayudan a que nuestra labor sea cada día mejor. Desde Ángeles y Encarnación que acogen en la puerta, siguiendo por el psicólogo del centro, cualquiera de los educadores de alfabetización, las maestras específicas de talleres, profes de informática o el director y trabajador social.
“Un equipo que se adapta a todo y que aprende para que el trabajo sea más efectivo. Un equipo que habla, se comunica y no tiene miedo a compartir”.
Cuando me propusieron trabajar con mujeres, no negaré mis miedos iniciales. Querían que yo, esa chica jovencita que acababa de terminar hace dos o tres años la carrera, me pusiera delante de unas mujeres adultas a enseñarles la lengua castellana. Pero como buena educadora salesiana, puse mi mejor sonrisa, me remangué y pregunté qué hay que hacer.
El primer año aprendí mucho, como cada año en el centro. Aprendí que las mujeres que tenía delante tenían situaciones muy diferentes, algunas muy complicadas.
“Aprendí a trabajar por y para ellas, aprendí a no juzgar culturas diferentes y aprendí que toda mujer necesita armas para ser empoderada. Y desde entonces sigo aprendiendo y sigo armando, junto a todos mis compañeros de equipo, a esas mujeres para que puedan empoderarse”.
Que conozcan el idioma y puedan buscar un trabajo, desenvolverse en la vida, hacer el deber con sus hijos, tener tiempos para ellas, que quieran seguir aprendiendo…me encanta ver sus sonrisas y que ellas me armen también cada día.
“Soy de esas personas afortunadas que se levantan por la mañana con ganas de ir a trabajar. Por un mundo donde todos tengamos posibilidades, donde todos podamos aportar lo mejor que tenemos y siempre con la mejor de las sonrisas”.



