
Celebramos la Semana del Carisma en la Inspectoría María Auxiliadora
10/03/2026
8M: Un mes para conmemorar, reflexionar y reivindicar
23/03/2026Soy Inma, maestra de taller de peluquería, y quiero expresar mi profundo agradecimiento por la oportunidad de formar parte de la actividad de cocina y compartir estas experiencias tan enriquecedoras con los chicos y chicas del centro. Para mí es un verdadero privilegio acompañarles y observar, sesión tras sesión, su esfuerzo, su creatividad y las ganas inmensas que tienen de aprender, crecer y superarse.
A lo largo del curso hemos tenido la suerte de explorar juntos distintos tipos de cocina, cada uno con su propio encanto y retos. Empezamos por la cocina tradicional, donde los chavales aprendieron a preparar platos caseros, esos que huelen a hogar y a recuerdos: guisos sencillos, rosquilletas, ensaladas completas o platos de cuchara que les conectan con su propia historia familiar. Más adelante nos adentramos en la cocina internacional, viajando sin salir del taller. Nos hemos atrevido con recetas asiáticas como rollitos de primavera, cerdo agridulce, gyozas, vamos adentrarnos en la cocina marroquí donde degustaremos deliciosos platos cargados de color, y propuestas más modernas que les ayudan a descubrir nuevos sabores y combinaciones.
Cada clase es una mezcla perfecta de aprendizaje y convivencia. El taller se llena de conversaciones, de decisiones compartidas, de risas cuando algo no sale como esperamos, y también de orgullo cuando conseguimos que una receta sorprenda a todo el mundo. Me encanta ver cómo se organizan, cómo forman equipos, cómo reparten tareas y cómo se apoyan entre ellos y ellas. Esa manera de trabajar, tan generosa y espontánea hace que cada sesión sea especial.
Uno de los momentos más bonitos del proyecto es cuando, después de varias horas de trabajo, dedicación y práctica, elaboramos un menú completo para disfrutarlo en una comida en familia. En cada sesión de sábado se respira emoción desde que entran por la puerta: preparan la mesa, cuidan los detalles, presentan los platos con ilusión… y lo mejor llega cuando todos compartimos ese espacio como una gran familia, reconociendo el esfuerzo de cada uno y celebrando lo aprendido. Es un instante que fortalece vínculos, construye autoestima y les hace sentirse capaces y que aportan valor.
Agradezco de corazón poder vivir todas estas experiencias y formar parte de este camino compartido junto a mi compañera y profesional Raquel, maestra de taller de catering, con quien trabajamos mano a mano para que cada actividad no sea solo una clase, sino una vivencia significativa para nuestros chicos y chicas.




