8M, Día de la Mujer: Por un futuro igualitario

En el Día Internacional de la Mujer, las Plataformas Sociales Salesianas ponemos el foco en la situación de desigualdad de las mujeres que se ha agravada por la COVID-19 y para reivindicar su lucha cotidiana.

«Por un futuro igualitario» es el lema de esta campaña que quiere poner de relieve el papel de las mujeres en la lucha contra la pandemia y tomar conciencia de las nuevas necesidades que se plantean en la construcción de un futuro con igualdad de derechos y oportunidades para todas las mujeres.

Por eso, desde la Fundación María Auxiliadora, queremos dar voz a todas las mujeres, madres, hermanas, abuelas, hijas, vecinas, etc. que han sido la fuerza no siempre visible en esta pandemia. Su liderazgo y responsabilidad son clave en estos momentos de crisis económica y social.

 

«Durante el confinamiento mi vida cambió, el miedo por la situación me hizo ir a vivir con mis dos hijos a casa de mis padres. Me preocupaba estar sola con mis hijos y que mis padres estuvieran solos en su casa.
La situación económica de mis padres empeoró al quedarse mi madre sin su trabajo como cuidadora de personas mayores y mi padre encontrarse en ERTE, por lo que mis ingresos económicos de la prestación que recibía eran los únicos ingresos para toda la familia.
Las tareas familiares aumentaron: tenía que encargarme de hacer la compra para todos y así evitar que mis padres salieran de casa. A todo esto, se sumaba que el colegio y el centro de tiempo libre estaba cerrado y yo me encargaba de ayudar a mis hijos con las tareas escolares y de que vivieran la situación lo mejor posible.
Sentí mucho miedo, ansiedad y agotamiento por la situación nueva y la sobrecarga de tareas familiares; ahora siento esperanza y me he dado cuenta de que una madre es el motor y el núcleo de la familia.»

Elena Giménez (FdMA Zaragoza, participante de los servicios de la Escuela en familia del CTL Sin Mugas)

 

«Mi situación familiar cambió mucho a causa del COVID. Durante el confinamiento mis hijos no podían salir de casa, no podían hacer nada, estaban todo el día sentados en casa y eso nos afectó mucho a todos, tanto a mí como a ellos. Mi marido también estaba en casa, ya que en su empresa no podían trabajar, así que no teníamos dinero, no teníamos nada.
A nivel personal también me ha afectado mucho: yo no tengo trabajo, soy mujer, tengo familia, tengo madre y padre, y tengo 4 hijos que tengo que atender. No podíamos salir a comprar, no podíamos salir de casa… Mis hijos pasaban mucho tiempo llorando. Mantener esta situación durante tanto tiempo, ha sido muy complicado.
Somos una familia grande y si yo no puedo trabajar, eso supone mucho dolor para el resto de mi familia.»

Die Thiam, Senegal (FdMA Terrassa, participante del Curso de ayudante de cocina y de Orientación laboral de El Viver)

 

«Me llamo Rabha Zikrauoy, nací en Razidia (Marruecos) tengo 52 años. A España llegamos hace 20 años, tengo 5 hijas y 9 nietas/os, todos vivimos en Sant Vicenç dels Horts.
Soy usuaria de la Xarxa la Finestra desde hace 5 años, cuando mis obligaciones de ama de casa y madre me lo han permitido. Mis hijas y mis nietas también han participado y participan en las actividades de Formación y Tiempo Libre de la Fundación María Auxiliadora.
Voy aprendiendo mucho de costura, ya voy haciendo prendas que son del agrado de mis hijas y nietas. Me gusta el ambiente de familia que se vive y se respira entre la profesora y las mujeres que acudimos a la actividad, los lazos de amistad que hemos creado y la ayuda que nos prestamos.
Durante estos meses las he echado mucho de menos, ya que cuando nos veíamos podíamos hablar y compartir nuestro tiempo con todas las compañeras y amigas. Tengo ganas de que acabe esta pandemia para que podamos encontramos todas de nuevo y poder participar en las actividades formativas y lúdicas que nos ofrece la Fundación María Auxiliadora

Rabha Zikrauoy, Marruecos (FdMA Sant Vicenç dels Horts, participante del proyecto Xarxa la Finestra)

 

«Fueron más de cuatro meses en los que mi vida laboral se estancó. Estaba cuidando a una señora mayor en Valencia capital y, al no tener contrato laboral, no podía justificar los desplazamientos. La situación económica de mi hogar se vio resentida, pero lo que más marcó este periodo fue la enfermedad de mi hermano, quien como la mayoría de los enfermos no COVID-19, fueron los grandes olvidados. Su sintomatología comenzó 8 meses antes, sin que se supiera qué generaba el deterioro en su salud, cuando comienza la pandemia. Todos sus síntomas se los achacaban al virus, tanto así, que le realizaron 5 pruebas PCR en menos de dos meses, con el lógico resultado de negativo. Sentí mucha impotencia, desazón, dolor, rabia. 5 meses después le diagnosticaron un cáncer.
El COVID y esta pandemia me afectaron como a muchas mujeres que vivieron realidades distintas para las que no estábamos preparadas, la incertidumbre descompensó mi estado de ánimo, pero la realidad me obligó a seguir adelante.»

Mercedes Vargas (FdMA Torrent, voluntaria del Centro de Formación Laura Vicuña)

 

Gracias a todas aquellas mujeres valientes que lo dais todo en los momentos de mayor dificultad, que sostenéis y animáis la vida cuando es más frágil.
El mundo es un lugar mejor gracias a cada una de vosotras.

 

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