
¿Es lo que hay?
29/04/2024
El centro: mi hogar
03/05/2024“Repetiría la experiencia una y otra vez ya que es algo que me gustó mucho y que me ha marcado mucho a mis 15 años”.
Hoy os queremos presentar la propuesta educativa relacionada con la metodología APS (Aprendizaje y Servicios) y el voluntariado que nace este año en el centro de día Laura Vicuña en Torrent. Desde el centro seguimos apostando por el trabajo en red con las diversas asociaciones, colectivos y entidades que se encuentran en nuestra misma ciudad. Dicho trabajo en red y colaboración entre entidades se vio muy mermado desde la aparición del COVID-19 y sus consecuencias de aislamiento y el mínimo contacto social.
La idea de plantear esta actividad surge desde la necesidad de poder ofrecer a los chicos/as del módulo de CADACE un espacio donde puedan construir sus propios proyectos de participación social y de voluntariado en todas sus dimensiones, al mismo tiempo que aprenden, maduran y crecen desarrollando su pensamiento crítico, conciencia social y su visión sobre la realidad que les rodea, mientras comparten su tiempo con personas y colectivos en situación de vulnerabilidad.
Los chicos/as que forman parte del grupo de voluntariado Laura Vicuña no dudaron ni un instante en tomar la decisión de que su primer proyecto estuviese relacionado con la tercera edad y poder pasar tiempo con las personas mayores de las residencias de El Molí y Santa Elena de Torrent. A continuación, os dejamos algunas de las vivencias y aprendizajes en la residencia que han querido compartir las chicas del grupo.
“Cuando iba a la residencia me olvidaba de mis problemas y en lo único en lo que pensaba era en sacarle una sonrisa a las personas mayores”.
“Me gustaba ir a la residencia porque podía entrar triste pero una vez que pasaba tiempo con las personas mayores, siempre acababa con una sonrisa en la cara de oreja a oreja cuando me contaban sus historias de sus hijos y nietos”.
“El poco tiempo que estuvimos me ha enseñado que hay que aprovechar el tiempo que pasamos con cada persona, nunca se sabe cuándo será la última vez que la veamos”.
“Cada una de las personas mayores de la residencia han tenido un tipo de vida diferente, pero todas coinciden en algo, todas tienen historias duras pero a pesar de todo lo vivido tienen un corazón enorme”.
“A mí la residencia me ha enseñado a ser positiva, a no tener vergüenza, pero sobre todo me ha enseñado a valorar más todo lo que tengo, los estudios, mi familia etc.”.
“Mi abuelita Milagros me enseño que tengo que ser más cariñosa y valorar más las cosas porque ella con mi edad ya trabajaba y hoy en día los jóvenes no queremos estudiar y muchas de las personas mayores en la residencia no pudieron ni empezar la primaria”.
“Me ha parecido una buena actividad donde los yayos y yayas se distraen un poco de su rutina y se sienten queridos/as”.
“Conecte mucho con Pura, siempre me sacaba una sonrisa, le agarré mucho cariño, me hacía sentir como si estuviese con mi abuela”.
“He aprendido a ver lo difícil que puede llegar a ser la vida pero nunca hay que rendirse por más difícil que se ponga”.
“Aunque no estuve desde el principio valoro mucho esta actividad porque me gusta ayudar a las personas que lo necesitan”.




