Centenario

«Siempre será mi casa»

No queríamos desde el centro desaprovechar la oportunidad de compartir el testimonio de Esmeralda, una joven de 22 años que estuvo unos años con nosotros y le dieron la oportunidad de contar su experiencia de su paso por nuestro centro el día de la inauguración del monolito «Laura Vicuña»:

Mi nombre es Esmeralda, tengo 22 años, soy madre de un hijo y trabajo cuidando niños y como monitora de un comedor escolar. Esta mañana estoy aquí para contaros en pocas palabras, cómo mi paso por el centro Laura Vicuña, ha marcado positivamente mi vida.

A mis 12 años era una adolescente con una mochila demasiado cargada de problemas. Algunos los entendía, y otros, quizá, no estaba preparada para entenderlos, pero lo cierto es que esa mochila pesaba mucho. Era un momento de mi vida en el que, por circunstancias, empecé a tener mi casa y el instituto, como lugares en donde no quería estar. La alternativa era la calle, y, como con 12 años tampoco piensas demasiado las cosas, esa fue mi elección.

En algún momento, alguien pensaría que era una buena opción el que yo empezara a acudir al centro Laura Vicuña. No sabía nada de ese centro, y me costó un poco, y seguramente diera bastante trabajo a los educadores…. Lo cierto es que ese centro tenía algo especial.

Descubrí unos educadores que estaban por mí. Siempre atentos a mí, siempre con ganas de “aguantarme”, de corregirme, de hablarme, de enseñarme… Descubrí personas que tenían ganas de estar conmigo, a pesar de todo. Descubrí un lugar al que tenía ganas de volver cada día. Eso era nuevo en mi vida.. y poco a poco esa chica de 12 años que era yo, empezó a sentirse querida y valorada. Mi mochila de problemas me seguía acompañando, pero ya no estaba sola.

Desde el centro me han seguido ayudando a todos los niveles, orientación psicológica, académica, laboral, familiar… he pedido favores… siempre he encontrado a alguien dispuesto a escucharme, aún a día de hoy. Ahora, con estos años de por medio, pienso que todo lo que he recibido tras pasar por Laura Vicuña me ha hecho mucho bien. Y eso siempre me acompañará.

He aprendido a valorar lo mucho que sirve tener paciencia con los demás. He aprendido la importancia de ponerme en lugar de los otros, y sobre todo, que los corazones se abren dando confianza y libertad, como lo han hecho conmigo. Y eso es para siempre. Ese centro siempre será mi casa, y espero que lo sea de muchos chicos y chicas como yo, sobre todo de aquellos que más lo necesiten.

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