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Guía de Orientaciones Metodológicas para la inclusión de la perspectiva de género en la elaboración de proyectos sociales
07/04/2025Todavía recuerdo como si fuera ayer el primer día que tuve contacto con el Centro Laura Vicuña de la Fundación María Auxiliadora. Fue, por casualidad, cuando fui a Torrent con una amiga a ver un musical, sin saber cuál en ese momento: el musical era sobre la vida de Don Bosco, realizado por los y las NNA del centro y, cuando terminó, sentí un sentimiento muy bonito dentro de mí y me puse a investigar sobre ese centro. Descubrí que se hacía una gran labor, lo supe ver en la mirada de los niños, las niñas y adolescentes que actuaban arriba de ese escenario con tanta alegría, energía y compromiso. Tenía muy claro que la combinación entre el arte y la música era la mejor herramienta para la educación y el acompañamiento social.
Pasó el tiempo y mi servicio pastoral en ese momento era siendo educador de Juniors en la parroquia de mi pueblo. A través de este voluntariado, sentí la vocación de estudiar y ser educador social. Las experiencias que vivía y sentía, despertaron en mí querer aprender más y más y llegar a ser educador social. Y, a poder ser, ser educador social en un centro cristiano.
Cuando terminé el grado, la vida me deparaba un gran regalo: formar parte del equipo del Proyecto Socioeducativo del Centro Laura Vicuña (MACS en aquel momento). Siempre estaré agradecido por aquella oportunidad que, tras los nervios de varias entrevistas, el centro y la fundación me dieron. Estoy eternamente agradecido a esas personas que confiaron en mí y me dieron la oportunidad. El Carisma Salesiano impregnó enseguida mi vida, mi día a día y mi forma de ver y entender la vida y la educación.
Desde aquel momento y hasta hoy, y deseando que por muchos años más, he vivido experiencias significativas que han marcado mi vida tanto a nivel personal como profesional. Nunca podré olvidar los campamentos y las tardes con CADACE, las jornadas de empresa de Empléate, el musical de Maín, el Campobosco y la semana del Carisma, entre muchos más momentos… pero, sobre todo, las personas que forman los equipos de trabajo de la fundación y, cómo no, las salesianas. Infinitamente gracias tanto personal como profesionalmente.
El camino de la vida continúa trascurriendo con nuevos proyectos, nuevas responsabilidades, nuevos errores y aprendizajes, pero con un mismo fin: los demás; y, sobre todo, las personas más vulnerables. Vivimos en una sociedad injusta y nosotros y nosotras, las personas, somos el motor de cambio. ¡Vamos a ello!
“El mejor modo de encontrarte a ti mismo es perderte en el servicio a los demás”, dijo Mahatma Gandhi. Esta frase resume perfectamente lo que significa para mí trabajar en la Fundación María Auxiliadora.
Hasta el infinito y más allá, GRACIAS.
Sergio Waliño.




