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¡Gracias por hacer sonar vuestra voz!

El pasado viernes 14 de junio fue la celebración del final de curso para nuestros/as chavales/as y educadores/as del módulo de inserción. Durante casi 9 meses, hemos caminado juntos/as este camino que representa los Programas Formativos de Cualificación Básica y que tanto esfuerzo nos ha costado, pero a la vez tantos buenos momentos de alegría, satisfacción y orgullo. 

En el centro de la sala, el altavoz y el micrófono que nos han ido acompañando durante todo el curso. Blanca cogió el micro y nos hizo recordar para qué estábamos allí ese día y, que ella y todos los educadores/as, estamos orgullosos/as del cambio que habían tenido en el centro. A modo de recordatorio, nos puso un video con las voces que habíamos escuchado durante el curso: la celebración de principio de curso, el adviento, la navidad, las fiestas de Laura Vicuña, Don Bosco, María Mazzarello, el adviento, la pascua… ¡Qué cantidad de cosas hemos hecho en este curso y ya casi no nos acordábamos! 

Después, Miguel nos invitó a escribir en una hoja todas aquellas cosas/personas por las que teníamos que dar gracias: ese gesto, esa frase, ese momento, esa persona, ese grupo… 

Comenzando por Blanca, uno/a a uno/a todos/as los/as que quisieron fueron cogiendo el micrófono y dando las gracias. Fue un acto muy emotivo, que nos puso los pelos de punta a todos/as y arrancó las emociones de más de uno/a. 

Pero los educadores/as quisimos dar las gracias a nuestros chavales de una forma especial, y les pusimos un vídeo en el que, a modo de parodia, salíamos todos/as concursando en un ficticio programa de “La Voz”. ¡Menuda marcha! 

Para cerrar la dinámica de agradecimientos, Inma Mora nos ofreció unas palabras a todos/as, tanto jóvenes como educadores/as. 

Después, grupo a grupo, fueron llamados para recibir la orla con las fotos de todos/as sus compañeros/as y educadores/as, más un pequeño regalo: una chapa para poner en el frigorífico con el poster de este año y el lema: “Que suene tu voz”. 

Después de hacernos un montón de fotos, acabamos la mañana disfrutando de un buen almuerzo al aire libre y jugando en la sala de juegos. 

No nos cabe duda de que este curso, igual que los anteriores, las voces de todos/as se han quedado grabadas en los cimientos del centro y que dan vida y espíritu a nuestra casa salesiana. 

¡Que siga sonando nuestra voz allí donde estemos! ¡Feliz verano!