
Nuevas oportunidades formativas
28/05/2024
¡Llega el verano a la Fundación María Auxiliadora y queremos vivirlo contigo!
30/05/2024En este artículo, por parte del equipo de comunicación hemos decidido dar voz a esas personas de prácticas que acuden a nuestra fundación como parte de su proceso formativo. Con dos objetivos claros: acercarnos a la mirada que puede tener un futuro o una futura profesional sobre nuestros recursos y trabajo diario y, por otra parte, analizar como el estudiantado en prácticas encaja esta experiencia dentro de su carrera formativa.
Aquí os dejamos con los testimonios de Helena, Aitana y José Luís:
Soy Helena, estudiante de Trabajo Social, y he realizado las prácticas en el proyecto Maín de Centro de Formación de la Fundación María Auxiliadora. Junto a Claudia, la trabajadora social del proyecto, he podido aprender cómo podemos ayudar a desarrollar la autonomía personal y conciliación familiar desde el servicio de atención social de las mujeres que acuden a los cursos ofrecidos.
Estos meses han sido una oportunidad de formarme académicamente y de tener crecimiento a nivel personal de cara a mi futuro. Destaco haber podido conocer la diversidad de culturas y la posibilidad de interrelacionarse entre ellas mediante actividades propuestas por el equipo interdisciplinar.
Me siento afortunada de haber formado parte de un proyecto donde las mujeres no sólo vienen a aprender, sino también a vincularse con un espacio donde pueden sentirse acompañadas y valoradas. Esta experiencia ha sido muy enriquecedora para mí, ya que he aprendido que, más allá de los conocimientos técnicos, la empatía, el respeto y el apoyo emocional son fundamentales para el trabajo social efectivo. Haber realizado estas prácticas me ha reafirmado mi vocación y me ha proporcionado herramientas valiosas para mi futuro profesional.
Hola, soy Aitana y soy estudiante de Integración Social. He realizado la Formación Dual del primer año en el centro de atención diurna Laura Vicuña en el proyecto de CADACE y, sin duda, desde el primer día ya sabía que quería realizar mis prácticas de segundo año en este maravilloso lugar y acompañada del gran equipo de profesionales que forma CADACE. Me siento muy afortunada de haber podido aprender de ellos y el excelente trabajo que hacen, son una gran familia y me han hecho sentir que yo también formo parte de ella. No habría podido elegir mejor sitio para crecer y formarme, ya no sólo como profesional sino como persona; cada día en el centro ha significado un día de aprendizaje y superación y, gracias a ello, me siento preparada para adentrarme en el mundo laboral.
Lo mejor de esta experiencia han sido los recuerdos que me llevo conmigo, conocer a los niños y las niñas que forman este proyecto ha sido un regalo, las risas y los momentos inolvidables le dan sentido a mi día y día en el centro y salir de allí cada día sabiendo que no podía haber elegido mejor profesión es una satisfacción y una gratitud que no puedo explicar. Simplemente, mil gracias por darme esta oportunidad de vivir una etapa inolvidable al lado de la fundación María Auxiliadora.
Hola, soy José Luís. En primer lugar, decir que mi experiencia como educador en el centro Laura Vicuña de Torrent está siendo una maravillosa oportunidad para conocer a una gran familia educativa, de trabajo y de religiosas que llevan a cabo una gran misión. Yo estoy, entre otros proyectos, en el de CADISL. Para mí, esta experiencia me está sirviendo para poner en práctica todo aquello que estudié en el grado de Integración Social. Como dice el evangelio «todo lo que he recibido gratis he de darlo gratis».
Creo que lo que más me ha costado al trabajar con los y las jóvenes es el mero hecho de serlo, es decir, llevarme con ellos pocos años o incluso que sean más mayores que yo en algunos casos. El anteponer mi condición de educador al de joven y primero hacerme notar, porque si no, o pasan de ti o te comen, y segundo, cortar cualquier tipo de relación que quieren tener estos jóvenes conmigo al verme tan joven.
Pero es un gran privilegio el poder trabajar de lo que a uno le gusta, y que la recompensa ya no sea tan económica sino ver que lo que tu predicas ese usuario lo acoge e intenta hacerlo en su vida, puesto que eres un ejemplo para él, dentro y fuera del centro.
Es verdaderamente un reto trabajar con los jóvenes. Pero es muy, muy gratificante ver que poco a poco van reconvirtiendo su camino con las pequeñas pautas que le puedes ofrecer, puesto que para ellos la única verdad que tienen es desgraciadamente aquella que han visto en sus casas o la que les han contado en la calle y ellos dan testimonio de que esa es la pura verdad, al dar fe con sus acciones. Nosotros y nosotras, como equipo educativo, al enseñarles ‘la verdad del bien’ poco a poco se dan cuenta de que lo que les enseñamos y lo que realizamos por ellos y ellas es para enseñarles y darles otra oportunidad ante la vida. Ése es el gran trabajo que realizamos, somos pequeñas personas que siembran que esperamos contra toda esperanza la educación de nuestros y nuestras jóvenes.




