
Contigo, una Navidad mágica es posible
27/11/2023
Inserció laboral amb el projecte Treballa’t
01/12/2023Cuidar es un acto de amor y voluntad, donde cada uno de nosotros y cada una de nosotras ofrece lo mejor que tenemos y sabemos para dedicar un tiempo y esfuerzo a otra persona. Nuestro papel como personas de referencia nos lleva a tener que prestar una atención constante, lo que hace que, en muchas ocasiones y de forma inconsciente, dejemos aparcada la parcela personal o nuestra salud mental.
El no parar a analizar nuestro estado emocional genera que muchas veces nos movamos dentro de una “casa a oscuras”, topándonos con cosas que nos pueden llegar a herir sin darnos cuenta. El andar por nuestra propia casa sin luz, sin claridad, conlleva que andemos a ciegas, sin un rumbo fijo, y que las decisiones y acciones que desempeñemos no tengan un fin concreto. Si dentro de nosotros mismos y nosotras mismas no somos capaces de poder ver bien, no podremos generar que nuestras personas más queridas tengan una mayor claridad sobre sus propias vidas.
Por ello, reservar un espacio para el autocuidado debería ser obligatorio, ya que, para cuidar a otro/a, primero necesito cuidarme yo. El autocuidado debe procurarse de forma integral: desde cuidados corporales a emocionales. Todos y todas tenemos hobbies o aficiones que nos hacen sentirnos bien y, aunque no parezcan muy importantes, son clave para nuestra estabilidad mental.
Sin embargo, no debemos confundir el autocuidado con el egoísmo, pues ser conscientes de los momentos en los que no podemos gestionar situaciones que nos sobrepasan o cuando necesitamos momentos para aislarnos, también es autocuidado.
Saber qué nos hace sentir bien a nivel físico, psíquico y emocional también es una forma de cuidar a las personas de nuestro entorno, pues antes de querer cambiar el mundo, debemos dar tres vueltas a nuestra casa.




