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25/11/2025El pasado sábado 8 de noviembre, un grupo de jóvenes de la Fundación María Auxiliadora con ganas de aventura nos lanzamos a descubrir uno de los rincones más espectaculares del interior valenciano: la Ruta de los Puentes Colgantes de Chulilla. Una jornada de senderismo, naturaleza y buen rollo que no vamos a olvidar fácilmente.
La mañana arrancó temprano, con mochilas cargadas de bocatas, agua y muchas ganas de pasarlo bien. Desde el primer momento, el ambiente fue inmejorable: risas, música y esa emoción previa a una aventura en grupo.
Una vez en Chulilla, comenzamos la ruta desde el parking cercano al pueblo. El sendero nos llevó por un paisaje impresionante: paredes verticales, vegetación mediterránea y el río Turia acompañándonos en todo momento.
El plato fuerte, sin duda, fueron los dos puentes colgantes que cruzan el cañón. Caminar sobre ellos, con el vacío bajo los pies y las vistas del desfiladero, fue una mezcla de vértigo y emoción que a todos nos encantó.
Durante el recorrido hicimos varias paradas para descansar, hacer fotos y disfrutar del entorno. Algunos se animaron a grabar vídeos, otros simplemente se sentaron a contemplar el paisaje. Fue un momento perfecto para desconectar del día a día y reconectar con la naturaleza (y con nosotros y nosotras mismas).
Al llegar al impresionante embalse de Loriguilla , hicimos una parada larga para almorzar. Entre bocatas, fruta y risas, recargamos energías antes de emprender el camino de vuelta. El regreso fue más tranquilo, con el cansancio en las piernas, pero la satisfacción en la cara.
La excursión a los Puentes Colgantes de Chulilla fue mucho más que una caminata: fue una experiencia compartida, una oportunidad para conocer mejor a nuestros compañeros y para disfrutar de un entorno natural espectacular.
Nos volvimos a casa con las zapatillas llenas de polvo, las cámaras llenas de fotos y la cabeza llena de buenos recuerdos.




