Foto piso de Emancipación
  

Hemos aprendido unos de otros a ser una familia

Llegamos a la recta final del año, ¡Y qué año! sin duda muy importante tanto para nuestros jóvenes como para todos las/los profesionales que nos hemos adentramos en esta nueva aventura. Es el momento de detenerse, mirar hacia atrás y ver todo aquello que en este tiempo hemos logrado juntos sabiendo que aún nos queda mucho camino por recorrer.

Poco queda ya de aquellos seis chicos tímidos y serios que llegaron en verano. A lo largo de estos meses hemos conocido sus historias, sus trayectorias, sus preocupaciones, sus inquietudes…hemos aprendido unos de otros.

Pero sobre todo hemos aprendido a ser una familia muy rica en culturas, que nos permite ser testigos de una gran variedad de formas de vida, de tradiciones y de personalidades.

Es a través de esta alternativa residencial desde donde trabajamos por el desarrollo de nuestros jóvenes, facilitando experiencias de aprendizaje y formación, dotándoles de las herramientas necesarias para afrontar su desarrollo personal hacia la vida adulta de manera responsable. Logrando que cada mañana salgan de casa con una sonrisa inmensa, ganas de comerse el mundo y se esfuercen a diario por mejorar.

Por ello, es importante enseñar esta realidad y concienciarnos nosotros mismos de que existen muchas clases de familias y que lo importante es la unión entre sus miembros, el respeto y la diversidad. ¡Educar en valores está en nuestra mano!